José Antonio Carbonell: "El miedo de los vecinos de Alguazas es comprensible"

El lunes por la noche, la Casa de la Cultura de Alguazas se quedó pequeña. Había vecinos preocupados, el alcalde de Alguazas y los alcaldes de Ceutí, Lorquí y Las Torres de Cotillas. Por parte de la empresa que quiere instalarse en el polígono Las Pullas acudieron su CEO, la persona que lleva la parte técnica del proyecto y una tercera persona. Su papel era despejar las dudas de los vecinos. Estuve allí y escuché lo que se dijo.

Primero, lo que consta en documentos públicos. La empresa Algmastia SL quiere instalar una planta que trataría digestato, un residuo líquido que sale de las plantas de biogás. Lo trataría con microalgas para obtener agua y un producto para abonar el campo. Ese digestato llegaría ya higienizado desde otras instalaciones. El proyecto está en información pública hasta el 19 de octubre y la autorización final corresponde a la Región de Murcia, no al Ayuntamiento.

Después, las dos versiones. El PSOE de Alguazas se opone al proyecto. Habla de unas 25.000 toneladas al año, en su mayoría de plantas de fuera del municipio, y recuerda que el propio estudio ambiental califica el impacto por olores de moderado. Su mensaje es que Alguazas no puede convertirse en el vertedero de otros. El cartel de la jornada, firmado por el Ayuntamiento, dice lo contrario: que el proyecto nada tiene que ver con una planta de biogás o un vertedero. Y el Portal de Alguazas publicó una pieza titulada "El bulo del vertedero". Lo curioso es que los datos básicos coinciden en ambos lados. Lo que cambia es la palabra que cada uno elige: vertedero o no vertedero, bulo o verdad.

En la sala hubo muchas preguntas. Según pude ver, casi todas eran opiniones personales y no datos concretos para quienes habían venido a contestarlas. La alcaldesa de Ceutí, un pueblo cercano al polígono, expresó su preocupación y dijo entender a los vecinos de Alguazas. El alcalde de Lorquí dijo algo parecido. Y varias personas criticaron al alcalde de Alguazas por no pronunciarse sobre el proyecto.

Hasta aquí, los hechos. Lo que sigue es mi opinión.

El miedo de los vecinos es lógico. Quien vive cerca de una industria quiere saber a qué huele, cuántos camiones pasarán por su calle y quién va a vigilar lo que ocurra dentro. Nadie debería burlarse de esas dudas.

Pero también creo que ese miedo, en el fondo, lo utiliza quien quiere desgastar al alcalde. Exigirle que fije postura es legítimo, es parte de la política. Lo que no me parece justo es convertir un proyecto técnico, que aún está en trámite, en un arma contra una persona. La sensación que me llevé es que a algunos les interesaba más la figura del alcalde que el propio proyecto.

Esto tampoco es solo cosa de Alguazas. La preocupación por este proyecto ha llegado también a Molina de Segura, por la cercanía de Las Pullas a El Llano de Molina. Es un debate que va a seguir creciendo.

La mejor salida para todos es la transparencia. Hay un plazo abierto para alegar, y los vecinos pueden leer el proyecto, preguntar con datos y exigir respuestas por escrito. Con información clara, el miedo deja de ser un arma y se convierte en una pregunta que alguien tiene que contestar. Y eso, venga de donde venga, siempre es mejor que el ruido.

Jose Antonio Carbonell Buzzian

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